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¿Debe la formación adelantarse al mercado? La lección de China, Alemania y República Dominicana

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Hace poco, una observación a uno de mis artículos me obligó a replantear una idea que, hasta ese momento, parecía clara: la formación técnico-profesional no debe adelantarse a la realidad productiva. La objeción fue directa. Si países como China han logrado liderar sectores estratégicos como la electromovilidad —con empresas como BYD—, es precisamente porque apostaron antes por la formación de técnicos en áreas clave. Sin ese capital humano preparado, difícilmente hubieran podido escalar la producción cuando la tecnología estuvo lista. Y además, se señalaba otro punto relevante: Alemania, referente histórico en formación técnica, está enfrentando hoy una pérdida relativa de competitividad en ese mismo sector. La pregunta es válida: ¿no es entonces necesario adelantarse? La respuesta corta es sí. Pero la respuesta completa es más exigente. No toda anticipación es igual El caso de China no es el de un país que decidió formar para el futuro en el vacío. China construyó primero una base...

Formación técnica en América Latina: entre el rezago y la “futurología”

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En América Latina, la formación técnico-profesional enfrenta un problema estructural que rara vez se aborda con claridad: no solo llega tarde a los cambios tecnológicos… en muchos casos también llega antes de tiempo. Este doble desfase —rezago por un lado y adelantamiento por otro— está debilitando la capacidad de nuestros sistemas formativos para responder de manera efectiva a las necesidades reales del aparato productivo. Y lo más preocupante es que ambos errores tienen el mismo origen: la desconexión entre la formación y la realidad de las empresas. Por un lado, encontramos el caso más conocido: el rezago. En países como Honduras, sectores industriales clave reportan que los egresados llegan con conocimientos desactualizados, formados en equipos que ya no se utilizan en las plantas productivas. Incluso, existen áreas críticas donde simplemente no hay programas de formación disponibles, a pesar de su importancia estratégica. En Brasil, la situación no es muy distinta. Más del 60% ...

Formación técnico-profesional: la lección de Alemania que República Dominicana aún no ha entendido

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En el debate sobre el futuro de la formación técnico-profesional en República Dominicana , se repite con frecuencia una idea: hay que adelantarse a los cambios, formar para la Industria 4.0 y preparar desde ahora a los trabajadores del mañana. La intención es correcta. Pero el enfoque, muchas veces, no lo es. El riesgo de intentar formar para un futuro que aún no existe en la realidad productiva es claro: se termina creando una brecha entre lo que se enseña y lo que realmente demandan las empresas. Y esa brecha no solo reduce la efectividad de la formación. También implica un uso ineficiente de recursos, tiempo y capacidades institucionales. Aquí es donde conviene mirar experiencias que han logrado evitar ese problema. No para copiarlas, sino para entender la lógica que las sostiene. El caso de Alemania es particularmente revelador. A diferencia de muchos países que han abordado la Industria 4.0 como una tendencia que debe ser incorporada rápidamente en la formación, Alemania la des...

INFOTEP y la ilusión 4.0: cuando la formación se adelanta a la realidad productiva

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En los últimos años se ha instalado con fuerza una idea: que la Revolución 4.0 ya está transformando de manera acelerada el aparato productivo dominicano y que, en consecuencia, la formación técnico-profesional debe reinventarse de inmediato para responder a ese nuevo escenario. La intención es correcta. El problema es que la realidad no ha evolucionado al mismo ritmo. Tras la pandemia, el INFOTEP impulsó una transformación significativa en sus procesos formativos. Se rediseñaron programas, metodologías y contenidos bajo la premisa de que el mundo del trabajo había cambiado radicalmente y que la digitalización, la automatización y la inteligencia artificial estaban a las puertas de una adopción masiva en el país. Fue una apuesta ambiciosa. Pero hoy, varios años después, conviene hacer una evaluación serena. La mayoría de las empresas dominicanas continúa operando con niveles tecnológicos muy similares a los de antes de la pandemia. La transformación productiva no ha sido tan rápida...