Por Felipe Ventura Si Lev Vygotsky pudiera visitar muchas de nuestras escuelas y universidades actuales, probablemente se sorprendería con la inteligencia artificial, las plataformas digitales, los nuevos currículos y la enorme cantidad de información disponible para docentes y estudiantes. Seguramente reconocería que el mundo ha cambiado. Pero sospecho que sus preguntas fundamentales seguirían siendo las mismas. ¿Cómo aprenden realmente las personas? ¿Qué papel desempeña la interacción social en el desarrollo intelectual? ¿Cómo influye la cultura en la construcción del pensamiento? ¿De qué manera el docente ayuda al estudiante a avanzar más allá de lo que puede lograr por sí solo? Estas preguntas ocuparon el centro de toda su obra. Y precisamente por eso, creo que Vygotsky no habría cuestionado tanto las tecnologías o las competencias. Su preocupación habría sido mucho más profunda. Probablemente habría cuestionado la creciente tecnocratización de la educación. La ilusión de que to...
Por Felipe Ventura Después de leer los artículos anteriores de esta serie, alguien podría concluir que debemos elegir entre Vygotsky y la educación basada en competencias. Como si ambas perspectivas fueran incompatibles. Como si recuperar a Vygotsky implicara abandonar las competencias. Como si una representara el pasado y la otra el futuro. No comparto esa visión. Pero tampoco creo que todas las áreas del conocimiento deban ser comprendidas exclusivamente desde el paradigma de las competencias. Y quizás ahí se encuentra una discusión que la educación contemporánea necesita afrontar con mayor honestidad. Las competencias resolvieron un problema real La educación basada en competencias no surgió por casualidad. Apareció para responder a necesidades concretas de una sociedad que exigía personas capaces de hacer algo con lo que sabían. La pregunta dejó de ser únicamente: ¿Qué sabe una persona? Para transformarse en: ¿Qué es capaz de hacer con aquello que sabe? Este cambio fue particula...