Cada cierto tiempo, República Dominicana vuelve a intentar una gran transformación educativa. Nuevas mesas de diálogo, consultas nacionales, comisiones especiales y promesas de reformas integrales reaparecen como si el problema del sistema fuera simplemente falta de discusión. Pero después de décadas de reformas, diagnósticos y rediseños institucionales, conviene hacerse una pregunta incómoda: ¿Y si el verdadero error ha sido querer reformarlo todo al mismo tiempo? La falsa promesa de las reformas integrales En teoría, las reformas integrales suenan atractivas. Hablan de articulación, modernización, transformación sistémica y visión de futuro. El problema aparece cuando se intenta intervenir simultáneamente todos los niveles, actores y estructuras de un sistema educativo que ya arrastra profundas debilidades acumuladas. Porque la realidad es simple: El nivel preuniversitario enfrenta problemas de aprendizaje, gestión y calidad docente; El nivel superior lucha con pertinencia, invest...
La reciente emisión del Decreto 309-26, mediante el cual el Poder Ejecutivo crea la Comisión Ejecutiva para la Transformación Educativa, vuelve a colocar la educación en el centro del debate nacional. El documento plantea objetivos importantes: articulación entre niveles educativos, fortalecimiento del aseguramiento de la calidad, integración con ciencia y tecnología, desarrollo del Marco Nacional de Cualificaciones y la construcción de un Sistema Educativo Nacional Integral. Sobre el papel, muchas de estas ideas son correctas. De hecho, reflejan problemas reales que el país arrastra desde hace décadas. Sin embargo, el verdadero debate no debería centrarse únicamente en la creación de una nueva comisión. La pregunta de fondo es otra: ¿Tiene República Dominicana un problema de falta de diagnósticos… o un problema de continuidad y ejecución? El ciclo permanente de las reformas Desde el año 2020, el sistema educativo dominicano ha vivido una dinámica constante de anuncios, reformas, me...