Por Felipe Ventura En 1989, el Ministerio de Educación y Ciencia de España publicó el denominado Libro Blanco para la Reforma del Sistema Educativo , un documento que sirvió de base para una de las transformaciones educativas más importantes de ese país. Entre sus múltiples reflexiones había una idea sencilla, pero profundamente poderosa: ninguna reforma educativa puede tener éxito si no cuenta con docentes prestigiosos, respetados y dotados de autonomía profesional. Han pasado casi cuatro décadas desde aquella publicación, pero la vigencia de esa afirmación sigue siendo incuestionable. Lamentablemente, en República Dominicana parece que hemos avanzado en dirección contraria. Más formación, menos autonomía Durante los últimos años hemos insistido —con razón— en la necesidad de mejorar la formación de nuestros docentes. Hemos impulsado licenciaturas, especialidades, maestrías, capacitaciones continuas y programas de actualización profesional. Sin embargo, mientras exigimos más preparaci...
Por Felipe Ventura En su obra clásica Composición Social Dominicana, Juan Bosch realiza uno de los análisis más profundos sobre la evolución histórica de la sociedad dominicana. Entre sus reflexiones más poderosas aparece una idea inquietante: cómo la isla de La Española pasó, en apenas unas décadas, de intentar construir una economía relativamente compleja basada en ingenios azucareros… a regresar a una estructura mucho más rudimentaria sustentada en los hatos ganaderos. No fue simplemente un cambio económico. Fue un retroceso histórico. Los ingenios representaban, para su época, un intento de organización productiva más sofisticada: Manufactura, Tecnología rudimentaria, Exportación, Especialización, Y una estructura económica relativamente compleja. Sin embargo, distintos factores —crisis económicas, despoblación, ataques piratas, altos costos y decisiones políticas de la Corona española— provocaron que aquel intento industrial fracasara. La sociedad dominicana regresó entonces a ...