Ir al contenido principal

El Elemento Docente



En uno de mis talleres de actualización docente, uno de los participantes me comento sobre algunas dificultades que estaba enfrentando en sus procesos de facilitación. A pesar de su preparación  profesional, la cual era muy amplia en área de educación,  no lograba disfrutar su trabajo, más bien le parecía un tormento las horas que duraba en el plantel educativo.  Continuó expresando los conflictos internos que enfrentaba: los niños me ponen nerviosos, los adolescentes me vuelven loco y a los adultos definitivamente ya no los entiendo. Últimamente he aplicado todas las técnicas conocidas para mejor, pero sin ningún resultado positivo.

No me extraño en nada opción tomada para tratar de solucionar su estado de ánimo en su actividad docente. Estamos viviendo un tiempo donde muchas personas piensan que la solución a de sus problemas están en las 3,4,5… técnicas para resolver esto o los 5 pasos para conseguir lo otro. El estado que estaba manifestando no es un caso exclusivo de la carrera de educación, es una condición que por lo general resulta cuando aún no has encontrado, como establece el educador Ken Robinson, el Elemento. Te encuentras en la acera del frente de lo que realmente te apasiona.

El Elemento es el punto de encuentro entre las aptitudes naturales y las inclinaciones personales. Es un estado donde las cosas que sabes hacer te gusta hacerla. En este estado la solución a tus problemas surgen de la reflexión. Escucha la respuesta desde tu interior.

No importa en el nivel que te encuentres, cuando estás en la carrera de tu inclinación, lo disfruta.

En estos momentos donde se buscan solución para mejorar el sistema educativo, donde incluso se habla de la contratación de facilitadores extranjeros, debemos apostar a la colocación de docentes que se encuentren en el Elemento, en la acera educativa.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Competencia de Pensamiento Lógico, Creativo y Crítico 3

  Construir conocimientos implica procesar representaciones mentales, datos e informaciones para tomar decisiones, adoptar y argumentar posturas y establecer metas y medios creativos para lograrlas. El ejercicio de esta competencia posibilita la aplicación de procedimientos lógicos para ordenar los datos e informaciones, formular juicios, generar nuevas ideas, elaborar formas creativas de interpretar la realidad y examinar críticamente nuestras posturas y las de las demás personas. El desarrollo del pensamiento lógico eleva la motivación y la autoconfianza de la persona para afrontar los retos de su vida con realismo y permite darles sentido y estructura a sus conocimientos. Desarrollar el pensamiento lógico se refiere al proceso de abstracción mediante el cual se relacionan y jerarquizan conceptos, se encadenan proposiciones y a partir de ellas se construyen conclusiones o juicios. Estas conclusiones pueden ser construidas por deducción, inducción o analog...

La diáspora dominicana: de las remesas al capital humano que aún no aprovechamos

Durante años, la diáspora dominicana ha sido reconocida —con razón— como uno de los pilares de nuestra economía. Las remesas sostienen hogares, dinamizan el consumo y aportan una estabilidad que muchos sectores internos no logran garantizar. Pero hay una pregunta que como país aún no nos hemos hecho con suficiente seriedad: 👉 ¿Estamos aprovechando a nuestra diáspora como capital humano… o solo como fuente de divisas? El error de mirar solo el dinero Reducir la diáspora a remesas es una visión limitada. Cada dominicano en el exterior representa: Experiencia laboral internacional Conocimiento técnico Capacidad productiva Redes de contacto global 👉 Es decir: capital humano de alto valor estratégico. Sin embargo, nuestras políticas públicas aún no han dado el salto necesario para convertir ese potencial en desarrollo estructural. Lo que están haciendo otros países (y nosotros no) Mientras República Dominicana mantiene una relación principalmente económica con su diáspora, otros paíse...

Cuando las ideas suenan bien, pero no funcionan: El costo de la improvisación educativa.

En el debate público dominicano es cada vez más común escuchar propuestas educativas que, a primera vista, resultan atractivas, innovadoras e incluso esperanzadoras. Ideas que prometen resolver problemas estructurales con soluciones aparentemente simples: enseñar oficios desde edades tempranas, convertir estudiantes en emprendedores antes de graduarse o vincular automáticamente la educación con el empleo. El problema no es la intención. El problema es cuando esas ideas se construyen más desde la intuición que desde la realidad. Porque en educación —como en cualquier política pública seria— las buenas intenciones no son suficientes. El atractivo de las soluciones simples Recientemente, se ha planteado la idea de que el sistema educativo debería enseñar oficios desde etapas tempranas, preparar a los jóvenes para emprender antes de terminar la escuela y garantizar que ningún estudiante que abandone el sistema se convierta en una carga para el Estado. En el papel, suena bien. ¿Quién pod...