Por Felipe Ventura La educación necesita resultados. Nadie cuestiona que los estudiantes deben aprender, desarrollar capacidades y demostrar progresos a lo largo de su formación. El problema aparece cuando los resultados se convierten en el único aspecto relevante del proceso educativo. Durante las últimas décadas hemos asistido a una transformación silenciosa pero profunda en la manera de entender la educación. Lo que comenzó como un esfuerzo legítimo por mejorar la calidad, fortale cer la rendición de cuentas y garantizar mejores aprendizajes terminó generando un cambio de enfoque que pocas veces discutimos abiertamente. La educación comenzó a mirar cada vez más los resultados y cada vez menos los procesos. Ese fue, probablemente, uno de los puntos de ruptura más importantes de la educación contemporánea. Cuando cambió la conversación educativa Durante buena parte del siglo XX, las discusiones pedagógicas se concentraban en comprender cómo aprendían las personas. Las investigacion...
Análisis sobre educación, formación técnico-profesional, pedagogía, currículo, políticas educativas y desarrollo docente en República Dominicana.