Ir al contenido principal

Todos necesitamos aprender a hablar en público


Manuel Campo Vidal

Periodista, doctor en Sociología e ingeniero técnico industrial, Manuel Campo Vidal es el presidente de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión de España y de la escuela de negocios Next International Business School, además está al frente del Instituto de Comunicación Empresarial. Presentó y dirigió informativos en TVE y Antena 3 TV, cadena de la que fue director y posteriormente Vicepresidente. También fue el máximo responsable durante cuatro años del programa de radio Hora 25 en la Cadena Ser. El periodista es el principal impulsor de los debates electorales en España, ha organizado y moderado buena parte de los cara a cara entre los candidatos a la Presidencia del Gobierno. Entre otros galardones, ha recibido el Premio Ondas, el Premio Castelar a la Eficacia Comunicativa y el Premio Camilo José Cela al Periodismo Independiente. Campo Vidal pone de relieve el papel de la comunicación en nuestra vida, en el entorno social o laboral, y destaca el poder que tiene la palabra, el silencio, la escucha y el impacto de la emoción para comunicar correctamente: “En la educación solo nos han formado como receptores, si nos hubieran formado como emisores, los niños y jóvenes vencerían el miedo escénico. Es muy positivo que se preparen también en debates para defender sus ideas”. Campo Vidal pone de relieve el papel de la comunicación en nuestra vida, en el entorno social o laboral, y destaca el poder que tiene la palabra, el silencio, la escucha y el impacto de la emoción para comunicar correctamente. “En la educación solo nos han formado como receptores; si nos hubieran formado como emisores, los niños y jóvenes vencerían el miedo escénico. Además es muy positivo que se preparen en debates para defender sus ideas”.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Competencia de Pensamiento Lógico, Creativo y Crítico 3

  Construir conocimientos implica procesar representaciones mentales, datos e informaciones para tomar decisiones, adoptar y argumentar posturas y establecer metas y medios creativos para lograrlas. El ejercicio de esta competencia posibilita la aplicación de procedimientos lógicos para ordenar los datos e informaciones, formular juicios, generar nuevas ideas, elaborar formas creativas de interpretar la realidad y examinar críticamente nuestras posturas y las de las demás personas. El desarrollo del pensamiento lógico eleva la motivación y la autoconfianza de la persona para afrontar los retos de su vida con realismo y permite darles sentido y estructura a sus conocimientos. Desarrollar el pensamiento lógico se refiere al proceso de abstracción mediante el cual se relacionan y jerarquizan conceptos, se encadenan proposiciones y a partir de ellas se construyen conclusiones o juicios. Estas conclusiones pueden ser construidas por deducción, inducción o analog...

La diáspora dominicana: de las remesas al capital humano que aún no aprovechamos

Durante años, la diáspora dominicana ha sido reconocida —con razón— como uno de los pilares de nuestra economía. Las remesas sostienen hogares, dinamizan el consumo y aportan una estabilidad que muchos sectores internos no logran garantizar. Pero hay una pregunta que como país aún no nos hemos hecho con suficiente seriedad: 👉 ¿Estamos aprovechando a nuestra diáspora como capital humano… o solo como fuente de divisas? El error de mirar solo el dinero Reducir la diáspora a remesas es una visión limitada. Cada dominicano en el exterior representa: Experiencia laboral internacional Conocimiento técnico Capacidad productiva Redes de contacto global 👉 Es decir: capital humano de alto valor estratégico. Sin embargo, nuestras políticas públicas aún no han dado el salto necesario para convertir ese potencial en desarrollo estructural. Lo que están haciendo otros países (y nosotros no) Mientras República Dominicana mantiene una relación principalmente económica con su diáspora, otros paíse...

Cuando las ideas suenan bien, pero no funcionan: El costo de la improvisación educativa.

En el debate público dominicano es cada vez más común escuchar propuestas educativas que, a primera vista, resultan atractivas, innovadoras e incluso esperanzadoras. Ideas que prometen resolver problemas estructurales con soluciones aparentemente simples: enseñar oficios desde edades tempranas, convertir estudiantes en emprendedores antes de graduarse o vincular automáticamente la educación con el empleo. El problema no es la intención. El problema es cuando esas ideas se construyen más desde la intuición que desde la realidad. Porque en educación —como en cualquier política pública seria— las buenas intenciones no son suficientes. El atractivo de las soluciones simples Recientemente, se ha planteado la idea de que el sistema educativo debería enseñar oficios desde etapas tempranas, preparar a los jóvenes para emprender antes de terminar la escuela y garantizar que ningún estudiante que abandone el sistema se convierta en una carga para el Estado. En el papel, suena bien. ¿Quién pod...